El sustancias contaminantes del ambiente y los mismos residuos de la crema limpiadora engrosan la piel y exigen una purificación más profunda una vez por semana. Comience trabajando de esta manera:
Emplee una espuma limpiadora aplicada sobre una esponja vegetal o una brocha de limpieza con cerdas muy finas.
Trabaje sobre cara, cuello y escote previamente humedecidos con agua fría.
Coloque el producto de limpieza en la palma de la mano e insista en la frente, nariz, pómulos y cuello.
Masajee muy suavemente durante unos 5 minutos. Retire con agua fría.
Esto vale para una piel normal o seca. Si es muy seca o muy grasa, es conveniente realizar un pulido con una crema específica. Aplíquela con las manos y la piel húmeda durante un minuto y retire con agua.
En caso de tener piel sensible, mezcle en partes iguales la emulsión de limpieza y la pulidora. De este modo el pulido se suaviza en un 50 por ciento.


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